Ébola avanza sin control: alarma internacional, más de 216 muertos y más de 900 contagios en Congo y Uganda.
Según los informes más recientes, el brote ha provocado al menos 216 fallecidos y más de 900 personas contagiadas, cifras que continúan aumentando en varias regiones afectadas. Las autoridades sanitarias internacionales temen que la enfermedad siga extendiéndose debido a las dificultades para contener los contagios en zonas marcadas por conflictos armados, desplazamientos de población y limitaciones en los sistemas de salud.
Uno de los factores que más preocupa a los especialistas es que la cepa detectada corresponde al virus Bundibugyo, una variante menos conocida que las cepas responsables de epidemias anteriores y para la cual no existe actualmente una vacuna ni un tratamiento específico aprobado.
La situación se ha agravado por los ataques a instalaciones médicas y la violencia en varias zonas del este del Congo, donde trabajadores sanitarios enfrentan enormes dificultades para rastrear contactos, atender pacientes y controlar la propagación del virus. En algunas comunidades, los equipos de salud también han tenido problemas para acceder a las áreas afectadas debido a enfrentamientos armados y desplazamientos masivos de población.
Expertos recuerdan que el ébola suele transmitirse principalmente cuando las personas presentan síntomas, pero advierten que la detección tardía de los casos ha permitido que el virus se extienda en varias comunidades antes de que las autoridades pudieran intervenir.
Semanas antes, la OMS ya había declarado una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) al considerar que existía un riesgo significativo de propagación regional. En ese momento se habían reportado más de 80 muertes y cientos de casos sospechosos, pero las cifras continuaron creciendo rápidamente.
Mientras tanto, laboratorios internacionales trabajan contrarreloj para desarrollar posibles vacunas y tratamientos utilizando tecnologías similares a las empleadas durante la pandemia de COVID-19. Sin embargo, los expertos advierten que la contención del brote dependerá también de mejorar el acceso sanitario, reforzar la vigilancia epidemiológica y garantizar la seguridad de los trabajadores de salud en las zonas afectadas.
La OMS ha pedido a los gobiernos de la región, organizaciones humanitarias y organismos internacionales mantener una estrecha coordinación para evitar que el brote se convierta en una crisis sanitaria aún mayor en África Central.
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